Archive for the ‘Sobre Jolom’ Category

¡¡ALTO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES¡¡

A LAS ORGANIZACIONES DE DERECHOS HUMANOS,
A LAS ORGANIZACIONES FEMINISTAS,
AL GOBIERNO ESTATAL Y FEDERAL.

 
El  pasado sábado 26 de septiembre,  el Centro de Formación y Capacitación para Mujeres de la asociación civil K´inal Antsetik (Tierra de Mujeres), sufrió un ataque e intento de destrucción de sus instalaciones, según pasamos a relatar a continuación:
A las 8:00 pm del citado sábado 26, al menos un individuo no identificado, vestido completamente de negro y cubierto el rostro con pasamontañas, de complexión robusta y estatura media, penetró, desde algún predio colindante, en las instalaciones del centro de K´inal Antsetik, mismo que nuestra asociación comparte con la Cooperativa de mujeres artesanas textiles Jolom Mayaetik y en el que tienen su residencia jóvenes mujeres indígenas provenientes de diferentes regiones del estado de Chiapas. El Centro de K´inal Antsetik se encuentra ubicado en la Calle Calzada de la Escuela, número 25,  Barrio la Quinta San Martín, Km. 2.5 de la carretera San Cristóbal de las Casas-Chamula.
K´inal Antsetik realiza en los últimos meses obras de ampliación y mejora de sus estructuras, encontrándose una zona del Centro en proceso de construcción. Esta zona, que cuenta con varios espacios, fue techada (se realizó su “colado”) el pasado lunes 21, encontrándose el techo de la misma apuntalado mediante vigas de madera que lo sustentan durante el tiempo de fragua del cemento. La persona o personas que allanaron esa noche el Centro, rociaron con gasolina blanca varias de las vigas maestras de madera que sostienen la estructura de cemento en fragua y les prendieron fuego.
Percantándose del incendio, las jóvenes que residen en el Centro y un hombre adolescente, hijo del velador,  entre el miedo y el pánico lograron sofocar el fuego usando cubetas con agua.  Acto seguido, tanto ellas como el joven se dieron a la tarea de revisar las instalaciones mientras  localizaban vía telefónica al personal de la asociación. Al trasladarse a la oficina de administración para realizar las llamadas observaron que aún se encontraba en las instalaciones un sujeto, vestido con pantalón, camisa y pasamontañas de color negro, al que vieron dentro de la cocina. Esta persona al  verse descubierto se dio a la fuga.
Es un hecho que quienes intentaron cometer este atentado, tenían conocimiento de los movimientos del personal que labora en la organización, principalmente de la ausencia de nuestro velador de confianza, que esa noche se encontraba de permiso por motivos de salud.
Exigimos a las autoridades competentes el que estos hechos sean investigados, así como perseguidos y castigados sus responsables. Instamos a los gobiernos estatal y municipal para que adopten cuantas medidas sean necesarias para garantizar la seguridad de K´inal Antsetik A.C. y sus integrantes.
A lo largo de quince años de historia, K´inal Antsetik ha sufrido, en diferentes momentos, coacciones, amenazas y agresiones, ataques todos ellos derivados del rechazo que despierta en ciertos sectores nuestro  compromiso con la población más desfavorecida y excluida del estado: Las mujeres indígenas.  K´inal Antsetik desde sus orígenes se ha dedicado a impulsar la lucha por el respeto a los derechos de las mujeres y a combatir todo tipo de violencia contra las mismas; ha impulsando la participación política de grupos de mujeres y  brindando acompañamiento, asesoría y formación a colectivos productivos, encontrándose actualmente entre sus prioridades el fortalecimiento del Centro como un espacio de formación y capacitación para mujeres, dirigido y gestionado por ellas mismas.
No queremos dejar de recordar, en el contexto de esta misma denuncia pública, el que, en los últimos meses, nuestra compañera, Yolanda Castro Apreza, ha sido objeto de reiteradas acciones de acoso, las cuales han dado lugar a las correspondientes y sucesivas denuncias hechas públicas: El allanamiento de su domicilio particular; la presencia de individuos en el Centro de K´inal Antsetik ofreciendo dinero a cambio de información sobre ella;  y finalmente, en fechas muy recientes, el haberse conocido que la Procuraduría General del Estado integra un expediente contra la misma imputándole falsamente delitos con el fin de criminalizar su actuación como defensora de los derechos humanos, un ámbito en el que Yolanda Castro ha mantenido en los últimos dos años un papel destacado a través del acompañamiento en sus denuncias y reivindicaciones a familiares de detenidos-desaparecidos en México.
Hacemos un llamado urgente a todas las organizaciones de mujeres, feministas, de derechos humanos y sociales para que se pronuncien  en contra de estos ataques que atentan contra la seguridad e integridad física y psicológica de las mujeres que trabajamos en K´inal Antsetik y que  se ha convertido ya en un patrón continuo de hostigamiento hacia nosotras.

¡¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE  NUESTRAS LUCHAS COMO MUJERES¡¡

Agradeciendo su solidaridad,
K´inal Antsetik A.C.

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SER MUJER, INDÍGENA Y TEJEDORA, por Celerina Ruíz Núñez

RELATO DE Celerina Ruíz Núñez

Mi infancia:
Nací en la comunidad de Oventic Chico, en el año de 1980, Municipio de San Andrés Larráinzar. Mis primeros estudios los llevé a cabo en mi comunidad, casi al terminar la primaria soñaba con ir a estudiar a la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Para una mujer indígena, es difícil que sus padres le den permiso para seguir con sus estudios en otro lugar lejano a la comunidad. La mayoría de las mujeres terminan su primaria, y se dedican al tejido o bordado de blusas, preparan los alimentos para la familia, trabajan en el campo o se van a cortar café en otros sitios; se casan, tienen hijos, algunas veces son maltratadas por su esposo.
Las mujeres cuando tenemos la idea de salir a estudiar, no sólo los padres se molestan sino también la gente que vive en la comunidad, se burla de nosotras piensan que: “estas mujeres ya quieren salir para buscar hombres”, enfrentarse a estos comentarios es difícil porque no entiendes qué pasa y porqué no tenemos este derecho de estudiar libremente.

La Cooperativa Jolom Mayaetik:
La Cooperativa Jolom Mayaetik, se fundó en 1984, cuando apenas tenía cuatro años; las mujeres fundadoras lucharon fuerte para conseguir sacar adelante esta organización y ayudare un poquito para comprar sus cosas que necesitan en la familia. Además de que les gusta mucho encontrarse con otras tejedoras y platicar entre ellas, aprendieron muchas cosas en su camino; hasta cómo irse enfrentando con la gente del gobierno porque la verdad antes y ahora es difícil que tomen en cuenta las verdaderas necesidades de las mujeres indígenas.
Así en el año de 1997, las mujeres de mi comunidad se organizaron éramos seis y formamos un grupo de artesanas para ingresar en la Cooperativa Jolom Mayaetik, ellas me eligieron como Representante del grupo. Así tuve oportunidad de comenzar a participar en las asambleas generales y en las actividades políticas de la organización de mujeres. Aún recuerdo que la primera vez que asistí a una asamblea de la cooperativa en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas, me costó encontrar la oficina, me perdí, después de un tiempo la encontré.
En el año de 1999, por fin, tuve la suerte de salir de mi casa y gracias a la Cooperativa, a la organización de mujeres, porque ellas confiaron en mí y me invitaron a formar parte del Equipo de Producción para elaborar “nuevos diseños”.
Al principio, estaba muy contenta, pero después de tres semanas, me costaba trabajo estar aprendiendo el manejo y uso de la máquina de coser, sentía miedo en la Ciudad; entonces, una compañera que se llama Celia me animó a seguir adelante y poco a poco me fui acostumbrando.
Pienso que una razón era porque no hablaba bien el español, entonces, me costaba mucho vivir en la Ciudad, pero en mi pensamiento seguía la idea de estudiar terminar mi secundaria, preparatoria y llegar a la Universidad. Me di cuenta que trabajar y al mismo tiempo estudiar no es fácil, pero por lo menos tenía yo el apoyo de la organización, y poco a poco fui aprendiendo a convivir con otras personas.

La Mesa Directiva:
En el año de 2003, las socias y Representantes de la Cooperativa, me nombraron Presidenta de la organización, no quería aceptar este cargo, en ese tiempo, no sabía manejar una computadora, me faltaba aprender más el español, era tímida. Anteriormente, había estado como Presidenta la compañera Rosalinda, entonces, ella me fue enseñando a perder el miedo a usar la computadora, a contactar con los clientes que la cooperativa tenía en otros estados y países, cómo contestar el teléfono y responder correos electrónicos.
Ser Presidenta de una organización no es fácil, es demasiada responsabilidad, porque una debe tener paciencia, escuchar a las mujeres cuando se acercan a la Mesa Directiva, atender a las Representantes de cada grupo, responder a sus dudas que tienen, también aprendí a dar pláticas o conferencias a otras organizaciones, escuelas sea universidades o foros en otros estados y países, recibir las prendas de las mujeres, etiquetar cada producto, empacar los pedidos principalmente cuando se tienen que enviar a otros países, hay que llenar muchos papeles, hacer trámites, luego tengo que preparar mis paquetes contables mensuales, cuando ya lo tengo listo hay que llevarlo a la contadora de la Cooperativa, porque así la contadora puede informar a la organización de cómo estamos en las ventas y los gastos, también tengo que visitar las comunidades y resolver problemas cuando se presentan junto con las Consejas de Vigilancia y compañeras de Kinal Antsetik, todas juntas pensamos y vemos cómo resolver un problema, llegamos a un acuerdo y lo importante es siempre buscar una solución y seguir adelante.
Nuestro trabajo cuando tenemos cargos en una organización no es fácil, pero aprendemos mucho. La Mesa Directiva anterior, cuando estaba la compañera Rosalinda, ellas enfrentaron problemas fuertes, porque en las calles las molestaban, les gritaban cosas feas, llegaba la policía y entraba a la tienda, recibían amenazas de muerte, no sólo ellas sino también amenaza para la Yolanda, nos hablaban a la tienda por teléfono y les decían que las iban a matar o a violar. Pienso que cuando las mujeres decidimos organizarnos al gobierno no le gusta, si estas callada no te molesta pero si comienzas a luchar ya no le gusta nada. La Rosalinda, Yolanda, Micaela, Cecilia y otras compañeras hablaban fuerte, iban a marchas, luchaban por nuestros derechos, ayudaban a otras compañeras y compañeros porque el ejército entraba en sus comunidades, entonces, unas traducían todo lo que le había pasado a la gente, si habían entrado a sus casas el ejército, si habían asesinado a personas, todo lo sacábamos, luego se iban a los derechos humanos y daban conferencias de prensa. Ellas llegaron hasta otros países a denunciar lo que el ejército estaba haciendo en las comunidades indígenas. Fue un tiempo difícil, la Cooperativa Jolom Mayaetik participaba también en las Coordinadoras de la Resistencia Civil, ellas se iban también con otras compañeras como la Marla, Pati, Juana María y el compañero Daniel a visitar otras comunidades para avanzar en la lucha.
Nosotras sabíamos que teníamos que compartir todo con otras organizaciones que estaban luchando, la camioneta, oficina, teléfono, lo que podíamos servía para salir adelante y organizarse.
En los últimos tres años de mi cargo, ya no podía salir a otros países a vender y dar plática, las mujeres de la cooperativa me dieron permiso de estudiar, estaba muy contenta aunque era muy difícil atender todo mi trabajo y estudiar para mis exámenes, trabajos que me dejaban y tenía que organizarme bien aunque a veces andaba muy desvelada. Los viajes solo los hacía cuando estaba de vacaciones, aquí me ayudó la compañera Bárbara, con ella viajé algunas veces y aprendía mucho me explicaba lo de los clientes, me ponía de acuerdo con ella para dar las pláticas y me ayudaba a traducir lo que decía al inglés.
En el año de 2008, en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas, se llevó a cabo el cambio de Mesa Directiva, había logrado cumplir con el tiempo que me correspondía y también había terminado mi preparatoria. La verdad estaba muy contenta pero cansada, necesitaba un tiempo para descansar y pensar qué iba a ser de mi vida.
Entonces, decidí ir a vivir a la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, quería tener otras experiencias, metí solicitudes de trabajo a tiendas, por fin, en una joyería me aceptaron porque todo lo que aprendí en la organización me sirvió y rápido la dueña se dio cuenta y me nombró como responsable de la tienda. Había rentado un cuartito y lo compartía con otra compañera, así conocí esta Ciudad.
En mi cabeza seguía pensando en la organización, me daba cuenta que no podía dejarla, que era importante seguir adelante y comprometerme con las mujeres de las comunidades. Porque gracias a la cooperativa y a las compañeras de Kinal Antsetik, había logrado avanzar, me di un tiempo y después de un año regresé a trabajar, ahora estoy contenta, es mucho trabajo y responsabilidad pero tenemos el sueño de que un día más mujeres indígenas se organicen y podamos luchar juntas para cambiar nuestra situación de pobreza y de falta de respeto a nuestros derechos como mujeres indígenas.
Quiero llegar a la universidad y que otras mujeres también tengan la oportunidad de hacerlo, porque una mujer indígena cuando estudia se abren muchos caminos y nuestro pensamiento es más grande, pero hay que estudiar no sólo pensando en nosotras mismas sino también en cómo podemos avanzar para que la pobreza, la represión, la explotación en nuestro país no siga adelante. Queremos un Centro de Mujeres para otras mujeres que estén dispuestas a luchar y comprometerse con las comunidades indígenas.

Celerina Ruíz Núñez.
Febrero de 2009.

SE LLAMA LUCÍA

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Se llama Lucía, tiene catorce años, habla tzotzil, es de la comunidad de Oventik. Hablar tzotzil es también ser. La lengua es parte identitaria, es cultura, es origen. El cabello largo, en trenza, la falda azul y la blusa bordada (como una foto).

Nos presentamos.

Como su madre, es socia de la cooperativa Jolom Mayaetik, ha venido al Centro de Capacitación para un taller de formación en Nuevos Diseños. Está estudiando secundaria. Entiende mi castellano, lo escribe, pero no lo habla bien y le da vergüenza.

Quiere saber mejor el español; capacitarse para salir al extranjero a vender los productos de la cooperativa, la familia le da permiso; aprender computación…

En su casa son nueve personas, ella es la mayor de tres niñas y cuatro niños. El padre trabaja en el campo (en los campos de otros), en lo que va saliendo. La madre también, más el telar, más la cocina, más la ropa, más las tortas…,.
Lucía se levanta a las cinco de la mañana (amanece temprano, pero no tanto), teje hasta las ocho y marcha a la escuela, que acaba a las dos.

Después de comer, vuelta a tejer. No tiene amigas, no pasea, no va al cine. Le pregunto que con quien habla de sus cosas. Me mira entre extrañada y divertida, ¿sus cosas?

CENTRO DE CAPACITACIÓN INTEGRAL PARA MUJERES INDÍGENAS

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JOLOM MAYAETIK