Archive for the ‘Mitos’ Category

No se hace dos veces la misma revolución.

“La mayoría se imaginan que bastaría regresar a España, cuando llegue el momento, y volver a empezar donde lo habían dejado en 1936.

Pero lo pasado ya pasó.

No se hace dos veces la misma revolución”

Émilienne Morín

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Página 268 del libro “El corto verano de la Anarquía, Vida y muerte de Durruti” escrito por H. M. Enzensberger.

 

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ME ESCRIBE

narova37p.jpgMe escribe desde la ciudad de las palmeras un atribulado amigo que está pesaroso. En esa discusión interminable sobre si la existencia solo se justifica estéticamente buscando la forma de encontrar la belleza.

Pues bien, mi querido amigo, cual canción de Vicente Fernández, parece que desde acá, no. De verdad que no recuerdo lo que dije en nuestra última e intelectual conversación sobre el tema, pero puedo asegurarte que a estos lugares por los que me muevo ahorita, ese duda no ha llegado.

Supongo que todo ser viviente y con uso de razón razonable se hará esas preguntas: quiénes somos; de dónde venimos; a dónde vamos y todo eso. Pero, mientras piensan, caminan; construyen; miran al de al lado; buscan y laboran. Su respuesta está cerca de la tierra, del agua, del aire.

En lengua Tzeltal, K´inal es Tierra, pero en un concepto amplio y trascendente. K´inal es antes y después en el tiempo y el espacio. Y si el tiempo es mesurable, el espacio es infinito.

Desde el Valle de Jovel – San Cristóbal de Las Casas.

Un abrazo.

EL SUBCOMANDANTE MARCOS EN SAN CRISTÓBAL

marcos.jpg San Cristóbal de Las Casas. Domingo 25 de Marzo, 6 de la tarde.

El salón lleno, con una mezcla de brujería y religiosidad flotando sobre las globalizadas cabezas.

Pacientemente sentados se hallan mujeres y hombres de la pura tierra -menos de la mitad, menos-, y los que hemos venido los otros lugares del Norte y el Sur. Los de acá sentados de a dos o tres, los forasteros de a cinco o seis. Yo ando sola.

Y ciertas modas y modos. Chicas rubias de cabellos largos -supongo el vivo retrato de sus abuelas a su edad-, como hippies trasladadas de las protestas a la guerra de Vietnam al eslogan “Otro mundo es posible”; chicos cubiertos con ropas confeccionadas en Guatemala que miran alrededor como si todo lo que abarcan sus ojos fuese suyo. Algún que otro caballero con lindas canas poblando su intelectual cabeza. Y señoras así, de mi edad, que conservan un ridículo aire juvenil y obsceno en su manera de retirarse el cabello del rostro.

En la calle, un rudimentario sistema de seguridad, no más de 5 ó 6 personas con la cara descubierta y una cinta verde en el brazo. Nada de policía ni ejercito, como no ser. Dentro, un simple cordón sostenido por mujeres y hombres de tez curtida reservan el pasillo por el que han de pasar las y los comandantes y el subcomandante.

Entra de momento luz por la puerta principal -un silencio de espera-, y con ella los representantes del EZLN. El segundo en la fila el comandante David, el tercero el subcomandante Marcos.

Se inicia la ceremonia.

Más información en La Jornada, Rebelión y Cuarto Poder.

MITOS

img_penelope.jpgMe enamoré de Ulises.
Siempre me ha cautivado Ulises, su viaje. Más lejos, siempre más lejos. Desafiando a los dioses, ganando las batallas.

En mi particular entendimiento, producto de mi torpe educación, Ulises, nunca Odiseo.
Ulises varonil, fuerte, valiente, emprendedor, rompedor de cadenas, bello en sus gestos. El que ama y es amado. El que va hacia su destino deteniéndose en todo lo que le llama la atención, le atrae, dejándose llevar e impregnándose de lo que le rodea.
Qué hermoso escuchar el canto de las sirenas y no sucumbir. Qué fortaleza.
Ulises siempre se salva, es el héroe. Viaja y vive. Su vida es el viaje. Conoce, goza y –cómo no- sufre. Pero está activo, sabe lo que quiere, cuando ha de marchar lo hace, no importa lo que deja atrás. Su vida-viaje tiene un motivo, un destino, regresa al hogar.
Ítaca.
Es el fin del camino, acaba el viaje-vida y empieza el descanso del guerrero.
El viaje conduce a la morada, al país, a la tierra, a la familia, a la esposa que espera. En Ítaca hallará el reconocimiento, la loa a todas sus hazañas, también tendrá que luchar por ellas, reconquistar su espacio de amo y señor, demostrar que él es Ulises, incluso a su propia esposa. Pero lo consigue. Tiene el valor de un hombre, nada le es arrebatado.
Quién fuera Ulises.¿ Y Penélope ?
Ella teje y desteje. Cada día , cada noche. Y espera. El volverá al hogar, a sus brazos. Pobre Penélope, en su hermosa isla. Hermosa y aislada isla.
Pobre Penélope presa en su reino. Ajena a lo que acontece fuera de los puntos cardinales de su geografía. De vez en cuando llegan noticias del exterior, pero difusas e incompletas. Y va matando el tiempo, que la consume, el tiempo-vida, mientras espera. Y esa tarea que nunca acaba, que se repite monótonamente. Día a día y noche a noche, siempre lo mismo, siempre igual.

El papel principal en esta historia es el de Ulises, él es el protagonista, el actor de lo público, de lo que brilla y es reconocido.
Penélope deja pasar el tiempo-vida resignada, en el espacio privado de lo intrascendente.

Si Homero viviese hoy sería un novelista de prestigio universal, traducido a todos los idiomas, con presencia mediática y la estrella en las ferias de libros, con grandes colas para la firma de libros en centros comerciales.
Si Homero escribiese hoy, tendría que hacer un cambio sustancial en su relato.

La historia de los últimos años nos muestra que los roles han ido cambiando.
Las Penélope se resisten a destejer, su tarea diaria no se volatiza con la luz del alba.
Las mujeres son las que están dando un impulso a la historia, reclaman y consiguen las primeras líneas en el combate de la vida y, también, como los hombres, caen en la batalla.
Nuestras Penélope avanzan, consolidan, fortalecen, alcanzan su Ítaca y conquistan ese reino que siempre fue suyo.

Hay penélopes, con minúscula, que ocupan cargos de relevancia en los poderes públicos, que hacen declaraciones importantes, que toman decisiones que afectan a toda la humanidad. Se desenvuelven bien en los ejércitos de guerra, dirigen grupos de presión económicos…,.

Pero hay otras Penélope, miles, millones, que siendo el verdadero germen del progreso humano no están visibles, son diminutas a los ojos de los grandes.
Viven esparcidas por la faz de la tierra, su vida-viaje es un continuo sembrar y recoger el fruto. Es trabajadora y cumple con sus compromisos.

Una mayoría de los Proyectos de Cooperación que llevan a cabo las O.N.G.D. contemplan a la mujer como destinataria. Los llamados Proyectos de género son generalmente respaldados por los financiadores, son rentables, económica y socialmente.
Los programas de microcréditos funcionan.
Las tiendas comunales funcionan.
Las escuelas de capacitación funcionan.
La alfabetización funciona.
Los huertitos y las granjas funcionan.
Las escuelitas para infantes funcionan.
Los comedores comunales funcionan.

En cualquier lugar del Planeta, no importa si tomamos el ejemplo de INDIA, ÁFRICA , un pueblito de OAXACA o CHIAPAS, no importa la lengua que se hable ni el color de la piel, a todas nos une la necesidad de vivir con dignidad.
La fuerza de las mujeres es capaz de impulsar esa palanca que mueve el mundo. La inteligencia es capaz de juntar saquitos de sal (gracias por contarme la historia) y crear un fondo común.
La mujer es el primer y primordial recurso para limpiar del camino los matorrales y piedras que le impiden avanzar sin lastimarse.

Penélope no espera, sabe que su destino está en sus manos y en su corazón. Se compromete con la comunidad y sus puertas están abiertas para compartir con los hombres y mujeres dispuestos a viajar-vivir en un proyecto común y solidario.
Me enamoré de Penélope