La voz de nuestra tierra

Petalcingo es una pequeña población del municipio de Tila. Se encuentra al norte de San Cristóbal de las Casas, a cuatro horas por carretera. El paisaje es hermoso. Hay claros y oscuros en la vegetación y los bosques. Las manchas espesas de bosque delatan las zonas habitadas por las comunidades indígenas, que cuidan y protegen su medio, donde hay población mestiza hay más tala de árboles.

Un grupo de jóvenes en su mayoría estudiantes y un maestro pusieron en marcha hace un año una emisora de radio comunitaria, La voz de nuestra tierra. En un primer encuentro se surgió el compromiso de impartir un taller de radio; objetivos, contenidos y modos en una radio comunitaria. Al mes tuvo lugar la actividad. Durante unas horas fuimos gestando complicidad entre sus deseos y necesidades y mi aportación, deseos y necesidad también.

Luís, Alberto, Manuela, fueron algunos de los voluntariosos radiofonistas que plantearon cuestiones sobre el terreno, el difícil desempeño de la labor comunitaria. ¿Qué se hace y cómo? ¿Se cumplen los objetivos? ¿Para que sirve una radio comunitaria?

En el pequeño espacio que les prestan en una vivienda, donde transcurre el primer encuentro, está instalada la radio. No hay pie de micros, no hay grabadoras ni auriculares, no hay teléfono, no hay computadoras, no hay transformador de corriente. El transmisor es de baja potencia, a partir de las 6 de la tarde baja la luz y no pueden seguir emitiendo. Tienen voluntad e intereses comunes, entusiasmo y juventud, necesidad personal y grupal de comunicarse e intervenir en su comunidad.

La radio comunitaria ha de estar al servicio de los intereses de la comunidad, si no hay comunidad la radio tendrá que adjetivarse de otra manera, sirve para reforzarla y se alimentan una de la otra. Es el medio de comunicación que nos hace “sentirnos” con los demás. El importante desempeño de estas iniciativas está demostrado en toda América Latina, son resistencias ante lo único y deforme, muestran los colores de K´inal -Tierra-Vida-, y las voces de sus lenguas. La radio, como la poesía está cargada de futuro.

El taller se realizó en un local de reuniones, no cabíamos en la emisora, desde las 10 de la mañana hasta las 4:45 de la tarde, con parada incluida para comer –pollo rostizado y tortillas de maíz-.

Suerte.

(Pincha en las imágenes si quieres verlas ampliadas).

Taller de radio Taller de radio Taller de radio

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